jueves, 26 de enero de 2017

Biblioteca.

He perdido la noción de mis días
No encuentro el calendario de mis horas
El tiempo juega conmigo a un mareo
y espero no acabar vomitando.

Estoy en una sala de paredes blancas
y no tengo espejos para ver
mis ojeras crecer, mi pelo enredarse
mis ganas caer, los papeles amontonarse.

Salgo y no sé que hora es
Salgo y no sé que hacer
Hablo, miro, escucho
pero no encuentro descanso.

El día vuela, pero no es por felicidad
La noche es corta y no por diversión
La vida sigue pero yo sigo en la misma posición.

Estoy en un bucle vital
Cuento los días para salir de aquí
pero no me caben en los dedos
y las cuentas no me cuadran.

Me iré a dormir a ver si con suerte
mañana por la mañana sin haberme enterado
todo esto es un recuerdo del pasado.

lunes, 23 de enero de 2017

Declaración de intenciones.

Quiero que pienses que estoy loca
que veas la niña y la mujer que hay en mi
y que no te aburras.

Quiero que aprendas de los errores que yo cometí
que te alegres de haber sido más listo
y de tener menos cicatrices que yo.

Quiero contarte mis tropiezos
para que sepas como he llegado a lo que soy
y que enseñarte que lo que sé
es porque lo he vivido.

Quiero decirte que si miro al futuro
es porque ya he tenido presentes caducos
y en ti veo un amor sin fecha de caducidad.

Quiero que entiendas que si te pregunto mucho
es porque todo lo que aprenda de ti
me ayuda a quererte a medida.

Quiero saber la talla de tus sueños
para comprarte unos zapatos nuevos
para caminar a mi lado a donde haga falta

Quiero llevarte por los caminos bonitos que conozco
y saltarnos los obstáculos del camino
Llegar a la cima con arnés y cuerdas
y que no te me caigas al suelo.

Quiero acompañarte por lo desconocido
y guiarte por los tormentos que te quedan por vivir.

Quiero curarte las heridas antes de que se infecten.

Quiero cuidarte y quererte siempre.

Quiero hacerte feliz
Sin que la vida se lleve una comisión de tu dolor

Quiero.

Te Quiero.

martes, 10 de enero de 2017

El Kanka

Bailar contigo en casa es
como despertarse con el sol en la cara en invierno
como estar de buen humor sin razón
como hacer el amor con los pies en el aire

Bailar contigo en casa es
clara demostración de que me quieres como soy
que sonríes conmigo y no de mi
que no me entiendes, que me sientes

Bailar contigo en casa es
como para los borrachos bañarse en el mar desnudos
volar en la cocina mientras se hace una pizza
mientras el mundo no es tan feliz como nosotros

Bailar contigo en casa es
declararnos dueños de nuestra locura conjunta
demostrar que somos dos y a veces uno
hablar del amor con emociones y sin palabras

Bailar contigo
en casa
es una
de mis partes favoritas
de quererte.

viernes, 6 de enero de 2017

Con la suerte en los talones.

Eres mi puzle favorito
ese que no logro terminar
Eres mi código secreto particular
que estoy consiguiendo descifrar
Eres el mapa que logro cada vez más completar.

Tus ventanas cada vez son menos opacas
y dejan entrar mi luz por sus cristales
para que pueda ver dentro de ti.

Quiero merodear por tu casa por la mañana
desnuda, sin máscaras
desnuda y vestida de felicidad
y saber encontrarlo todo sin preguntar.

Quiero escribir mil libros sobre ti y tus misterios
ser Agata Christie con tus secretos
resolverte como Sherlock Holmes
tener aventuras contigo como Indiana Jones
viajar a tu segunda estrella a la derecha
o tomar el té en una tetera siendo minúsculos
o recorrer cada centímetro de ti en 80 segundos
y quedarme los 80 días volando contigo por ahí.

Porque las mil y una noches se me hacen cortas
si son junto a ti
que no hay palabras suficientes para describirte
o para contarte lo que me haces de feliz
Porque no hay final de cuento
cada vez que vuelvo a casa y no es junto a ti
Porque no me caben los versos en el folio
si te los dedico, amor.

Eres todo lo que necesito
para pasar mis ratos muertos llena de vida
mis horas contigo son siempre ganadas
mi mejor uso del por favor y gracias
y por último mi tesoro encontrado en el fondo del mar.

miércoles, 4 de enero de 2017

Los monólogos de Venus.

A veces vienes y me dices un montón de cosas
y no se que decir.

A veces dices cosas que no entiendo
y no lo quiero admitir
A veces dices cosas que me dan miedo
y no lo quiero asumir
A veces no te escucho porque me escucho a mi
A veces me gusta lo que dices
y no te puedo responder.

A veces vienes y me dices un montón de cosas
y no se que decir.

Me dices muchas cosas y no lo puedo resistir
Me sonríes y empiezas a hablar
Me besas y me embelesas con tu forma de mirar
Me miras con los ojos grandes y el pecho lleno
Yo te observo en silencio
No puedo evitar perderme en tus tiempos
con tus caderas de reloj de arena
que van más despacio que tiempo real.

A veces voy y te digo un montón de cosas
y no sabes que decir.

Me muero de la risa cuando te quedas así
Descolocado y encantado
Te beso, te sonrío
pero no pasa nada, cariño
porque yo te entiendo cuando no dices nada
porque para mi lo dices todo
cuando me abrazas con esa intensidad.

lunes, 2 de enero de 2017

Inframundo.

Un edificio alto, oscuro y metálico repleto de polvo negro se erigía ante mi. Cogí aire con fuerza y decidí entrar por las puertas automáticas. En la entrada todo era oscuro también, todos los muebles, las paredes, todo. Entrar allí era como entrar al inframundo solo que no era para morir, ya había muerto otro por ti. El personal eran esqueletos con la piel pegada y trajes negros. Pregunté en el mostrador de la entrada y con una voz pausada y dulce me respondió la señorita que lo atendía. Me dio un escalofrío y me fui.
Llegué al ascensor y esperé con un par de mujeres llorosas y moqueantes. No quería pensar en lo que me esperaba, la verdad. Se abrieron las puertas y suspiré. Presioné los botones por los tres y esperé con agonía llegar a mi piso pero el alivio no me esperaba al otro lado de las puertas. Llegamos a mi piso y me congelé un segundo, me crují el cuello, me aflijo la corbata y salí del ascensor. Entré en un pasillo amplio y grande lleno de puertas y sillones chester. Todo estaba invadido por gente seria, triste, llorando, consolando y susurrando. Busqué el numero de sala que me había dicho la señorita de abajo. Una vez lo encontré pregunté a una mujer que encontré cerca. Parecía triste pero no derrotada, no debía ser íntima o sería una mujer fuerte. Tenía los ojos perfectamente maquillados y un pañuelo doblado en las manos. Me señaló a la viuda y al verla me quise morir yo también. Al verla no vi a una mujer, vi a un fantasma lleno de dolor y agonía. Un ente con el cabello recogido, ropas negras y la cara completamente blanca y llena de ojeras y pliegues pesados. Estaba agarrada con intensidad y poca fuerza a un joven serio y con los ojos perdidos en el hueco que había entre la gente, como esperando a alguien que no llegaba. Se me rompió el corazón. Me acerqué con delicadeza y completamente vacío de palabras. Me dirigí a ellos y la señora rompió a llorar más fuerte y el joven me señaló unos sofás que había en la sala. Dejó a la señora con otro joven de menor estatura y casi mayor entereza, debía estar aún en shock.
El joven me ofreció un café y se lo acepté. Fue como un porche en una calle vacía en un diluvio. Le comenté todo lo necesario por el momento y me dio su tarjeta. Él se encargaría de todo, su madre debía descansar y ahora él sería el hombre de la familia y tenía que actuar como tal. Asintió con entendimiento, relleno el formulario y firmó con su pluma cada documento que yo le enseñaba.
Le tendí la mano y le di el pésame. Intenté acercarme a la viuda pero ya estaba demasiado rodeada de fantasmas. Me despedí de la chica que me había ayudado y me marché de allí despacio. No quería que pareciera que deseaba irme de allí cuanto antes aunque así fuera. Esperé al ascensor y bajé. Salí directamente del edificio sin pararme a mirar nada. Me paré a unos metros de las puertas automáticas, levanté la mirada y empecé a respirar de nuevo. Me encendí un cigarrillo y me dejé llorar. Dicen que es bueno hacerlo y dejé que el dolor de mi pecho se apoderara de mi mientras me alejaba de aquel lugar sin mirar atrás.