sábado, 12 de abril de 2014

Los cristales tintados de tu coche no me dejan ver el sol.

Los cristales tintados de tu coche no me dejan ver el sol. Hace un calor abrasador y estamos todavía lejos del mar. El aire acondicionado funciona pero el fresco se queda delante. Me ahogo entre sueños extraños y posturas imposibles tumbada en los asientos de atrás. La música parece de los 80 y es como estar en la típica película de domingo de viaje familiar estadounidense. No hablas. No eres muy hablador. No se en que pensarás pero prefiero no saberlo, yo solo quiero ver el mar pronto. Me incorporo en el asiento y trato de no hacer movimientos bruscos para no marearme. Me preguntas si he dormido y te respondo que poco y mal. Me sonríes con tu radiante luna creciente. Me dices que pararemos pronto, que estas cansado y que necesitas fumar y estirar las piernas. Son las 11 y todavía nos quedan horas.

Los dos fumamos mientras compartimos una súper cafeínada coca cola. Me toca conducir y no quiero. Me aburre conducir en estos casos. Vamos los dos al baño y como siempre tu has salido antes y me esperas con las manos mojadas para salpicarme y fastidiarme un poco. Te encanta hacerlo tanto como a los niños jugar al pilla pilla. Saco la pitillera y la pongo a mano para fumar mientras conduzco. Ahora duermes tu y me dan ganas de acurrucarme a tu lado pero no puedo porque el viaje sigue y nos queda mucho todavía.

Los aerogeneradores me recuerdan a mi niñez. Recuerdo esos viajes eternos para ver a los abuelos. Esos viajes basados en comer, dormir y preguntar cuanto queda. Siempre pensé que eran esos los molinos del Quijote, pero nunca fueron así en lugar alguno fuera de mi mente. Echo de menos mi dolorosa y quebrada infancia. No se estaba tan mal al fin y al cabo. Todo parece más fácil siendo niño. Soñar es la rutina y lo demás es irrelevante aunque mis sueños estuvieran siempre contaminados con petróleo.

Tus ronquidos parecen ir al ritmo de la música y me haces una gracia terrible pero no me río por si te despiertas. Eres como un niño pequeño dormido en su cama cansado de tanto correr por todos lados. Es sorprendente lo bello que eres, tanto que tu no lo puedes ver. Me dan ganas de llenarte de besos y de fotos pero duermes y yo conduzco. Cuando te levantes estarás despeinado con esos mechones siempre fuera de lugar. Que bonito eres cuando duermes...

Me aburre la carretera y llevo demasiados cigarrillos fumados. Todos los campos parecen los mismos. Todos los coches parecen iguales. El cielo parece no tener fin y el sol me deslumbra de vez en cuando con su reflejo en otros coches. Hoy es uno de esos días en los que las horas y los minutos no están definidos sino que pasan sin seguir los órdenes establecidos.  Quiero que te despiertes y que me hables porque estoy fumando demasiado. Me moriré de cáncer algún día, lo tengo claro. A veces fumo demasiado y se que no debería pero no puedo evitarlo.

Las nubes algodonadas me dan un respiro y puedo abrir bien los ojos por una vez en mucho tiempo. A veces me pregunto como será estar dentro de una nube. Te lo preguntaré cuando te levantes. Seguramente te reirás de mi y me darás uno de tus asquerosos choques de realidad donde los sueños se ahogan como Alicia en sus propias lágrimas. Estúpida ilusa e inocente que sueñas cosas absurdas y los sombrereros no están locos y no son amigos de gatos que sonríen. Pobre niña loca, me recuerdas tanto a mi. Tu no lo sabes bien, no me has visto y yo tampoco quiero que lo veas.

Bostezas y te estiras y no puedo evitar sonreír pues eres tan genial bostezando que dan ganas de reír a carcajadas. Me preguntas cuanto queda y te respondo con aproximaciones y te pregunto que tal has dormido. Dices que no lo sabes y como siempre tu ambigüedad me clava una aguja en mi buen humor pero no me enfado. Te pregunto por las nubes y te ríes llamándome inocente. Las nubes son la niebla del cielo y no notas nada extraño dentro de ella o eso me dices rompiendo en mil pedazos mis ganas de averiguarlo. Eres idiota y te quiero. A veces me pregunto porque lo intento si se que sólo voy a sacar realidades de tu boca. Quizá tenga la esperanza de que algún día sea distinto.

Me gusta cuando posas tu mano en mi pierna mientras conduces. No me gusta cuando cambias de marcha y la quitas pero no me quejo porque es necesario. Me gusta observarte mientras conduces, y cuando no lo haces, siempre. Eres como ese cuadro indescifrable que absorbe la mirada y roba el sueño ya que el misterio gana a la razón y al cuerpo. Hablamos a ratos y como de costumbre yo hablo demasiado y tu demasiado poco. Los girasoles nos escuchan atentos y parecen contentos de vernos. Echo de menos a mi abuelo aunque le tuviera un poco de miedo. Te lo digo y no respondes, te haces el loco. A veces desearía matarte despacio pero en mi culpa haberte elegido a ti. Me agotas de sobremanera pero con tu encanto natural acabas llenándome de nuevo. Eres como el sol que poco a poco vas desgastando mi papel de pared y se va comiendo su color a cucharditas, aun puede aguantar un poco mas, pero me enferma tener que cambiarlo todo por eso y por eso sigo aquí, porque aunque me irritas me irritaría mas estar sin ti.

Debí matarnos mientras  dormías, quizá de tal manera no lo verían como un doble homicidio, sino como un accidente. Te quiero pro yo se que tu solo me soportas. En realidad no se que quieres de mi, que te aporto, si no me quieres o no lo parece. Todos creen que debes hacerlo pero que no creen que lo hagas.  Ves como no estoy loca, todos lo ven. Cuando lo pienso me dan ganas de llorar y de matarnos a los dos. Yo soy simplemente una estúpida y tu un capullo. creo que quizás nos mate. Esta decidido, dejare constancia de el por que para que todos me puedan culpar pero sin meterme en la cárcel. Estaremos muertos.

Por fin conduzco de nuevo y cojo confianza. Voy dando acelerones pero tu no te das cuenta porque no te importo, no te importa nada de lo que hago. casi nos chocamos dos veces, tengo que ser rápida al desabrochar los cinturones porque sino no moriremos. Empiezas a mirarme raro y temo que te des cuenta de que algo va mal. Intento decirte que te quiero y doy un volantazo,  pero no me dejas desabrochar lo cinturones y...

La luz es demasiado clara y estoy desorientada. Estas a mi lado, pero es extraño, deberíamos estar muertos. Empiezo a llorar escandalosamente y me agobio. Unos médicos corren a atenderme y me inyectan algo y parece que me tranquilizo y veo que tu también lloras, parece que tu también me quieres, ahora si desearía haberme muerto...