miércoles, 26 de noviembre de 2014

Semana

Te besé
El miércoles
En la espalda
Y te entró la danza del frío

El martes
Te deseé
Buenas noches
Y dormitaste conmigo

El domingo
Comimos
Durmiendo despiertos
Café con queso

Ayer
Te volví a ver
Creer en ti
Hoy bebés de mi
Y como bebé
Yo de ti

jueves, 16 de octubre de 2014

Revistas y mares

Quiero
Que mi chico de revista
Se desvista ante mi
No que se quite la ropa
Eso ya no importa

Quiero que sus miedos
Eternos se desvanezcan
Que desaparezcan
Y no vuelvan más

No quiero volver a volar
Con las manos atadas
Arrancadas de mi
El aterrizaje es mortal

Quiero pensar
Que no hay temor
Al amor, a volar
Y ante todo a soñar

Quiero navegar
Por tu mar incierto
Por tu mar adentro
Por tu infierno
Y por tu cielo

Seamos aquellos
Que desnudos con ropa
Que con tormentas
Y con de más copas
Nunca amaron con miedo.

lunes, 13 de octubre de 2014

Dauvas Deaf.

La mañana se había despertado ardiente. Las nubes nacían rugiendo de rabia y de dolor. El rojo fuego ocupaba el cielo. Aquel sería uno de los días más duros de mi vida y en el fondo lo sabía. Todos lo sabíamos. Ninguno de nosotros era totalmente consciente de lo que sucedía. Todos estábamos demasiado descolocados como para razonarlo. Todos nos dirigíamos a aquel lugar lleno de todo, lleno de él y lleno de nosotros sin él.

Dauvas Deaf se había marchado tan de repente que no fuimos casi capaces de asumir su marcha. Había habido unos ligeros avisos previos, pero ninguno, ni siquiera él, tan adivino de todo, lo esperaba. No hubo tiempo para despedirse, debía marcharse antes de que las cosas empeorasen. Nos había marcado a todos, a unos más que otros, pero al fin y al cabo a todos .El mundo le había visto recorrer parajes inhóspitos y hacer viajes increíbles y aún no había terminado con él. Le esperaba el viaje más largo de su vida y nos tocaba seguirlo en él a cada uno en un trayecto. Debía dejarnos instrucciones antes de irse, pero las prisas nos estaban obligando a improvisar, pero antes de llegar más lejos os hablaré de él.

No tuve demasiado tiempo para conocerle, pero siempre supe que era especial. Yo creo que era y siempre será una de las personas más singulares que haya conocido nunca. Le recuerdo siempre callado en las grandes reuniones, su sordera le impedía prestar atención con nitidez a las intervenciones de todos. Siempre me pareció misterioso, pero nunca me dio miedo. Lo suyo siempre fueron las conversaciones individuales y no había ninguna que no me hiciera sonreír. La primera que recuerdo con mayor claridad aún me hace sonreír cada vez que cruza mi mente.

Recuerdo que era noche vieja y lo celebrábamos todos juntos en el,npor aquel entonces,  "Chap". No recuerdo muy bien en que momento de la velada, supongo que antes de los regalos, o durante los de los mayores, antes o después de cenar, pero mi mente me dejó guardar aquello. Estábamos en la barra y me pidió la mano y yo se la enseñé. Yo no entendía que debía pasar con ellas. Recuerdo que las miró con atención, me miró fijamente con todo el cariño de su corazón y me dijo "Tienes unas manos muy bonitas". Nunca hasta ese momento lo había pensado. Yo tenía los dedos alargados al tocar la flauta travesera de metal antes de que me llegasen bien los dedos y eso me los había hecho finos y alargados. Me dijo que era preciosa y me obligó a sonreír incrédula y feliz. Creo que fue una de las pocas veces que alguien me hizo creer de verdad que lo era. Creo que es el momento que tengo más inmortalizado de toda la noche.

Tengo varias lagunas en mi vida, como todo el mundo, supongo, y más aún cuando se es tan joven como yo. La mayor parte de sus intervenciones en mi vida eran en reuniones familiares y con las típicas intervenciones banales sin importancia. Gran parte de mis años a su lado fueron así. Ojalá hubiera podido conocerle más, oír más historias sobre él, haber llegado más lejos, pero supongo que era inevitable. Desde el momento en el que vi la primera señal inevitablemente intenté acercarme a él a toda costa, algo me decía que ya no me sobraba el tiempo. Que debía volar a su lado y así fue con toda la sinceridad que pude. Intenté aprender todo lo que pude de él antes de que se fuera. Su palabra, siempre sabia, me hizo crecer aun más de lo que lo estaba haciendo y su atención a mis palabras me hacía sentirme grande. El orgullo en sus ojos era tal, su interés, su alegría me hacía sentirme importante en el mundo.

Siempre parecía satisfecho con cada palabra que le contase, como si todo lo que hiciera fuera importante. Recuerdo que su barba siempre pinchaba cuando me daba dos besos, y me hacía cosquillas. Nunca hasta ahora me había dado cuenta de algo tan importante como mi similitud a él. Siempre fui escritora aunque no lo supe. Nunca hubo mejor lector que él. No hubo tiempo para recomendaciones, ni casi críticas, pero su cara de emoción  al leer,  posiblemente, el mejor de mis relatos, me lo dijo todo. Creo que de verdad aquel día tan cercano y tan lejano me hizo sentirme durante unos segundos una escritora de verdad. Su apoyo, ese parecido con él me hacía sentir única. Sé que me esta leyendo atentamente mientras escribo, gracias.

Quizás no fui la que más le conoció, ni mucho menos, pero no puedo agradecer más los últimos momentos porque los recordaré siempre como felices. Tras los primeros avisos empecé a preocuparme, casi demasiado a menudo por él y casi a asustarme, pero siempre celebré cada día más, pues un guerrero es aquel que lucha hasta el final, y él siempre lo hizo. Siempre fue un héroe mal recompensado, pero nunca será olvidado. Creo que nunca le llegué a decir con palabras lo mucho que le apreciaba, pero creo que él lo sabía. Siempre será un gran ejemplo de valor y valentía para mi. Siempre recordaré su sabiduría, su calor, su cercanía y su forma tan especial de vivir la vida, de disfrutar los momentos.

Creo que con esto os he dado una imagen mía de él. ¿A que era increíble? Yo había decidido ir a Rusia a cumplir sus anécdotas y así haría más adelante. Creo que por el momento reconstruiré aquella casita que siempre hice mía en Los Molinos. Aquella casita ahora algo derruida que siempre me hizo recordarle a él. Espero poder emprender aquel viaje prometido en su compañía pronto y poder tener otra cosa que contar igual que lo hacía él.

martes, 7 de octubre de 2014

Aquellos labios.

Llegado el día descubrí que aquellos labios desgastados por la nicotina y siempre embadurnados de carmín habían dejado de pertenecerme. Me había cansado de las sonrisas siempre torcidas que surgían de ellos. Me había hartado de soportar las palabras necias que pronunciaban y no podía más.

De antemano me imaginaba que al recibir la terrible noticia aquellos labios comenzarían a escupir suplicas y amenazas, incluso algún reproche hacia mi, pero ninguno lograría afectarme pues estaba todo decidido. Aquellos ojos siempre mal maquillados habían dejado de ser encantadores, habían comenzado a crisparme haciéndome preguntarme si era tan complicado hacerlo bien o si no sería más sencillo no ensuciarlos. Seguramente esos mismos ojos se llenarían de lágrimas que sin descanso intentarían estremecerme de dolor, pero también seria inútil. Yo había dejado de quererla y nada podía remediarlo.

La hora y el lugar del destripamiento estaba clara, lo único que quedaba era esperar y una vez dicho todo librarse del muerto. Había calculado las palabras al milímetro para que ella no pudiera encontrar ni el más mínimo error y que pudiera atacarme con ello.

Llegada la hora fui al lugar concertado solté la bomba y me fui. Me quede satisfecho durante unos segundos pero horas después comencé a sentir un vacío en el pecho, no le di importancia y seguí con el resto de mi día. Tarde en la noche me miré al espejo y por fin lo ví. Todo cobraba sentido. Había un gran agujero que me ocupaba todo el pecho y había una nota. "Ya que mi corazón lo has dejado para el arrastre me quedo con el tuyo que parece más sano".

Ahora estoy en la planta de trasplantes del hospital de al lado y me dicen que me aguante que si no estoy enfermo no me pueden ayudar.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Los cristales tintados de tu coche no me dejan ver el sol.

Los cristales tintados de tu coche no me dejan ver el sol. Hace un calor abrasador y estamos todavía lejos del mar. El aire acondicionado funciona pero el fresco se queda delante. Me ahogo entre sueños extraños y posturas imposibles tumbada en los asientos de atrás. La música parece de los 80 y es como estar en la típica película de domingo de viaje familiar estadounidense. No hablas. No eres muy hablador. No se en que pensarás pero prefiero no saberlo, yo solo quiero ver el mar pronto. Me incorporo en el asiento y trato de no hacer movimientos bruscos para no marearme. Me preguntas si he dormido y te respondo que poco y mal. Me sonríes con tu radiante luna creciente. Me dices que pararemos pronto, que estas cansado y que necesitas fumar y estirar las piernas. Son las 11 y todavía nos quedan horas.

Los dos fumamos mientras compartimos una súper cafeínada coca cola. Me toca conducir y no quiero. Me aburre conducir en estos casos. Vamos los dos al baño y como siempre tu has salido antes y me esperas con las manos mojadas para salpicarme y fastidiarme un poco. Te encanta hacerlo tanto como a los niños jugar al pilla pilla. Saco la pitillera y la pongo a mano para fumar mientras conduzco. Ahora duermes tu y me dan ganas de acurrucarme a tu lado pero no puedo porque el viaje sigue y nos queda mucho todavía.

Los aerogeneradores me recuerdan a mi niñez. Recuerdo esos viajes eternos para ver a los abuelos. Esos viajes basados en comer, dormir y preguntar cuanto queda. Siempre pensé que eran esos los molinos del Quijote, pero nunca fueron así en lugar alguno fuera de mi mente. Echo de menos mi dolorosa y quebrada infancia. No se estaba tan mal al fin y al cabo. Todo parece más fácil siendo niño. Soñar es la rutina y lo demás es irrelevante aunque mis sueños estuvieran siempre contaminados con petróleo.

Tus ronquidos parecen ir al ritmo de la música y me haces una gracia terrible pero no me río por si te despiertas. Eres como un niño pequeño dormido en su cama cansado de tanto correr por todos lados. Es sorprendente lo bello que eres, tanto que tu no lo puedes ver. Me dan ganas de llenarte de besos y de fotos pero duermes y yo conduzco. Cuando te levantes estarás despeinado con esos mechones siempre fuera de lugar. Que bonito eres cuando duermes...

Me aburre la carretera y llevo demasiados cigarrillos fumados. Todos los campos parecen los mismos. Todos los coches parecen iguales. El cielo parece no tener fin y el sol me deslumbra de vez en cuando con su reflejo en otros coches. Hoy es uno de esos días en los que las horas y los minutos no están definidos sino que pasan sin seguir los órdenes establecidos.  Quiero que te despiertes y que me hables porque estoy fumando demasiado. Me moriré de cáncer algún día, lo tengo claro. A veces fumo demasiado y se que no debería pero no puedo evitarlo.

Las nubes algodonadas me dan un respiro y puedo abrir bien los ojos por una vez en mucho tiempo. A veces me pregunto como será estar dentro de una nube. Te lo preguntaré cuando te levantes. Seguramente te reirás de mi y me darás uno de tus asquerosos choques de realidad donde los sueños se ahogan como Alicia en sus propias lágrimas. Estúpida ilusa e inocente que sueñas cosas absurdas y los sombrereros no están locos y no son amigos de gatos que sonríen. Pobre niña loca, me recuerdas tanto a mi. Tu no lo sabes bien, no me has visto y yo tampoco quiero que lo veas.

Bostezas y te estiras y no puedo evitar sonreír pues eres tan genial bostezando que dan ganas de reír a carcajadas. Me preguntas cuanto queda y te respondo con aproximaciones y te pregunto que tal has dormido. Dices que no lo sabes y como siempre tu ambigüedad me clava una aguja en mi buen humor pero no me enfado. Te pregunto por las nubes y te ríes llamándome inocente. Las nubes son la niebla del cielo y no notas nada extraño dentro de ella o eso me dices rompiendo en mil pedazos mis ganas de averiguarlo. Eres idiota y te quiero. A veces me pregunto porque lo intento si se que sólo voy a sacar realidades de tu boca. Quizá tenga la esperanza de que algún día sea distinto.

Me gusta cuando posas tu mano en mi pierna mientras conduces. No me gusta cuando cambias de marcha y la quitas pero no me quejo porque es necesario. Me gusta observarte mientras conduces, y cuando no lo haces, siempre. Eres como ese cuadro indescifrable que absorbe la mirada y roba el sueño ya que el misterio gana a la razón y al cuerpo. Hablamos a ratos y como de costumbre yo hablo demasiado y tu demasiado poco. Los girasoles nos escuchan atentos y parecen contentos de vernos. Echo de menos a mi abuelo aunque le tuviera un poco de miedo. Te lo digo y no respondes, te haces el loco. A veces desearía matarte despacio pero en mi culpa haberte elegido a ti. Me agotas de sobremanera pero con tu encanto natural acabas llenándome de nuevo. Eres como el sol que poco a poco vas desgastando mi papel de pared y se va comiendo su color a cucharditas, aun puede aguantar un poco mas, pero me enferma tener que cambiarlo todo por eso y por eso sigo aquí, porque aunque me irritas me irritaría mas estar sin ti.

Debí matarnos mientras  dormías, quizá de tal manera no lo verían como un doble homicidio, sino como un accidente. Te quiero pero yo se que tu solo me soportas. En realidad no se que quieres de mi, que te aporto, si no me quieres o no lo parece. Todos creen que debes hacerlo pero que no creen que lo hagas.  Ves como no estoy loca, todos lo ven. Cuando lo pienso me dan ganas de llorar y de matarnos a los dos. Yo soy simplemente una estúpida y tu un capullo. creo que quizás nos mate. Esta decidido, dejare constancia de el por que para que todos me puedan culpar pero sin meterme en la cárcel. Estaremos muertos.

Por fin conduzco de nuevo y cojo confianza. Voy dando acelerones pero tu no te das cuenta porque no te importo, no te importa nada de lo que hago. Casi nos chocamos dos veces, tengo que ser rápida al desabrochar los cinturones porque sino no moriremos. Empiezas a mirarme raro y temo que te des cuenta de que algo va mal. Intento decirte que te quiero y doy un volantazo, pero no me dejas desabrochar lo cinturones y...

La luz es demasiado clara y estoy desorientada. Estas a mi lado, pero es extraño, deberíamos estar muertos. Empiezo a llorar escandalosamente y me agobio. Unos médicos corren a atenderme y me inyectan algo y parece que me tranquilizo y veo que tu también lloras, parece que tu también me quieres, ahora si desearía haberme muerto...

sábado, 16 de agosto de 2014

Maldito seas.

Llamé a la puerta varias veces con bastante ímpetu, pero nadie contestó. Decidí gritar y al no oír respuesta me encendí un cigarrillo mientras esperaba en el portal a la sombra. El calor nos tenía a todos derrotados, menos a los que estaban en casa con el aire acondicionado. Decidí esperar a que aparecieras. Me preguntaba donde estarías. Maldito seas, eran las 9 y me habías invitado a cenar. Llegabas tarde a tu propia casa.

Otra decepción, ya no me sorprendía, pero a pesar de todo seguía cabreandome. Me fumé uno, dos y hasta tres cigarrillos. Estaba impaciente, tenía hambre y calor. Las ganas de verte ya me daban igual, estaba enfadada contigo pero ni siquiera estabas allí para echarte la bronca. Te llamé y comunicó varias veces, eso tampoco me sorprendía. Siempre habías sido un desastre y tampoco era capaz de culparte porque siempre que te decía algo parecías no saber nada sobre el tema, pero con toda la inocencia del mundo.

Al borde del infarto me encendí otro cigarro y le eché valor para no perder los nervios. Te volví a llamar y por primera vez parecía que ibas a contestar. Sonó una voz femenina y tranquilizadora, no podías ser tu. Me temí lo peor. Fui corriendo a verte. No entendí nada más que tu nombre y el nombre del hospital y acto seguido salte a mi coche y mientras me bañaba las mejillas de lágrimas me salté un par de pasos de cebra. Todo me daba igual, solo quería saber que estabas bien. Me arrepentía de no haber prestado atención a lo que me había dicho la enfermera pero ya me enteraría allí.

Me sentía fatal, te había acusado de traición antes de tiempo y ahora la traidora era yo. Aparqué en el primer sitio que vi y salí corriendo hacia el interior, pregunté tu nombre y cogí el ascensor. No había dejado de llorar y moquear en todo el camino y ni siquiera sabia si era algo grave. Entré en la habitación y se me paró el corazón de golpe. Allí estabas tu, dormido en una camilla blanca lleno de cables. No parecías tu y eso me daba aún más miedo. Llamé a la enfermera y esta vez intenté prestarla toda mi atención.

Pasé la noche contigo sin poder echar ni una cabezada por miedo a que te despertaras y yo no me enterase. Quería que te despertaras y pedirte perdón por todas las broncas que te había ido echando. Si no te hubieras dado prisa aquel coche te habría visto y no estaríamos aquí. Cuando abriste los ojos fue como si el mundo me diera un respiro. En aquel momento me prometí a mi misma que nunca más volvería a quejarme de ti y que tampoco me separaría de ti.

Todos ellos son imbéciles.

El whiskey bajaba por mi garganta como una cascada interminable. Mis pulmones debían tener una niebla de estas que te impiden ver un par de pasos más allá. Estaba hecho mierda, pero me daba igual. Estaba acabado. Me habían despedido, había suspendido mis exámenes y todos mis amigos habían aprobado. Hasta Claudia se había ido, sin importarle que yo estuviera derrumbado y alcoholizado.

Todos ellos son imbéciles, como les odio. Eran todos unos egoístas. Ni siquiera mi novia se había molestado en llamarme desde el día del desastre. Había sido uno de mis insomnicos lunes y no podía aguantar ni cinco minutos sin bostezar. Tanto estudiar me había embotado la cabeza y había llegado al punto que no saber que hacía, cuando y como. Me dormí en el coche y no asistí al trabajo, al día siguiente estaba fuera. Estaba tan destrozado física y mentalmente que me tiré dos días enteros sin salir de casa.

Ni me presenté a los exámenes ni llamé a nadie para pedir las fechas, nada. Estaba demasiado derrotado para coger el teléfono. Claudia no se dignó a aparecer por casa. Me dio la sensación de que en el fondo lo veía venir y es más, que esperaba a que llegaste aquel día para verme caer. Estúpida novia. En realidad yo no la quería, ni ella a mi. Nos habíamos cansado tanto el uno del otro que hasta nos odiabamos,  pero al menos era buena en la cama. En realidad creo que eso era lo único que nos unía.

Era el principio del resto se mi vida. Parecía un poeta de estos románticos alcoholizado por su amarga existencia, pero a mi nunca se me dio bien escribir. Salí a pasear y vi como el mundo parecía feliz sin mi. Decidí hacer algo, estaba harto de todo, y de todos. Lo vi claro y me tiré a las vías del metro. Nadie saltaría a por mi y en el momento en el que pensé que todo iba a acabar se apagó todo. Ahora estoy en una camilla de hospital y aquí estas, agarrándome la mano con fuerza siendo lo único que creo que me va a hacer permanecer vivo el resto de mi vida.

viernes, 15 de agosto de 2014

Malos días Madrid.

Me levanté cansado de la cama, deseando quedarme acurrucado entre mis sabanas con olor a mujer. No me sorprendía que se hubiera ido. Nunca se quedan y nunca se despiden. Revisé a ver si había dejado alguna nota o algún rastro de su paso por aquí , pero no encontré nada más que un hombre derrumbado en calzoncillos y una casa similar a él. Me encendí un cigarrillo mientras conectaba la cafetera. Me senté en mi sillón y encendí la radio para no oír el silencio.

Cuando el café estaba listo me serví y salí al balcón a desearle un día terrible a las calles de Madrid, me sentía mal y todos debían sufrirlo conmigo. Aspiré con fuerzas todo el olor que quedaba a ti en tu bufanda gris y te deje merodear por mi piso durante un rato. Después llamé a Mario y le dejé convencerme para salir de bares esa tarde. Salí de casa de camino a la editorial para ver que me decían, Clara me había llamado la tarde anterior diciéndome que debía pasarme a revisar unas cosas. Parecían gustarles mis poemas sobre ti, los publicarían pronto con un boceto de un desnudo de mujer en un balcón en Madrid. Les dejaré usar el mio para poder beneficiarme a la modelo pensando que eres tu. La bañaré de ti y la dejaré quererme un rato, hasta que me canse o le den el dinero.

Debía escribir más relatos para adultos y mas cuentos para niños. Todos me adoraban pero ninguno sabia quien era y eso me gustaba. Prefería las lecturas mil veces antes que mi foto en la contraportada. Recuerdo el día en que te conocí. Estabas tan guapa con tu estilo de bohemia y tus ganas de soñar en aquella silla de la esquina. Me escuchabas con tal afán que parecía que te daba igual que estuviera totalmente desequilibrado. No dejé que mirarte en toda la velada y dejé que te acercarses a mi para que te firmara aquel libro de poesía desgastado y usado. No pude evitar invitarte a tomar algo en el bar de enfrente. Eras tan guapa que me quería morir. No podía creerme que tú, tan guapa e inteligente me leyeras a mi, tan inútil y deprimente, como siempre.

Me embadurné de ti todo lo que pude pero te marchaste igual. Creo que fue un martes, tu ya no estabas y me habías dejado una nota en la cama despidiéndote y abandonándome por culpa de mis desvaríos. Creía que te gustaban, eran lo que me hacía escribir. Aquel día dormí durante horas y horas hasta que Clara apareció en casa enfadada porque no la respondía a las llamadas. ¿No se que esperaba que hiciera? Intentó consolarme pero eras tú, estaba tan enganchado a ti como al café, como a mi cajetilla de Camel. Te habías marchado sin previo aviso y me habías destrozado la casa. Estaba vacía sin ti, sin nosotros. Ojalá me leas y vuelvas, ojalá...

sábado, 9 de agosto de 2014

Tu más yo.

Dos más dos son cuatro,
Sí, se sumar.

Cuatro menos tres son uno
Sí, se restar.

Cuatro por cuatro son dieciséis
También se multiplicar como veis.

Diez entre cinco son dos
Sé dividir como vos.

Pero tu más yo
No es nosotros,
Ni una pareja,
Ni dos.

Tu más yo
Es igual a
Tu más yo
Aunque a veces
Incluso
Es yo sin ti.

miércoles, 16 de julio de 2014

Ojalá yo fuera Peter Pan.

Yo ya crecí hace muchos años, y aunque digan que nunca dejamos de crecer, es mentira. Llegada una cierta edad uno deja de crecer y empieza a hacerse viejo. Yo ya soy viejo, pero me consuela saber que aún podría ser mas viejo aunque paradójicamente deseo llegar a serlo. Pero llegar a serlo bien, no vegetal o casi inmóvil. Yo quiero ser un viejo persona que hable, camine, escuche, vea y demás solo con algo de dificultad, que para muebles ya están los de mi casa.

Lo que les decía, yo ya crecí hace muchos años y no soporto que me traten como a un crío a mi edad. Está bien eso de que te expliquen cosas que ahora para los niños son básicas de aprender, pero la gente debería diferenciar mejor a quien enseñan. También es cierto que algunos ancianos, obviamente más viejos que yo, son como niños viejos, pero yo creo que son fácilmente reconocibles por su comportamiento.

Ahora les explico a que viene esto. El otro día mi hijo, que ya se cree que sabe como van las cosas, me enseñó burlescamente a utilizar una tablet. Me daba la sensación de que mi hijo, aquel que en su juventud tanto me admiraba y respetaba, me estaba tratando como a un ignorante estúpido y recién caído de un guindo. He de admitir que en el tema tecnológico lo soy, pero eso no significa que automaticamente haya pasado a serlo en todo.

A veces pienso que la reencarnación existe y si es así yo quiero morirme ya y que el resto de mi vida espiritual consista en crecer una y otra vez, pero que nunca vuelva a envejecer. Pero creo que tendré que esperar a morirme yo por mi cuenta, pues ante todo amo la vida y no correría el riesgo de perder la única vida que me queda por unas conjeturas aún no demostradas.

martes, 8 de julio de 2014

Yo me perdí en la ciudad, el debió perderse en el mar.

No se que será de aquel niño con el que solía jugar en mi infancia. Recuerdo como sonreía con los ojos brillantes cuando nos encontrábamos en aquel parque lleno de niños chillones e insolentes que maldecían a sus padres por regañarlos cuando hacían mal.

A nosotros nos gustaba hacer castillos en la arena e imaginar historias que sucedieran entre esos muros macizos de arena, piedras y agua. Unas veces él era el príncipe y yo la princesa a la que salvar y corríamos y escalábamos por los arboles creyéndonos nuestras historias. Otras veces yo era la reina y él el sirviente o viceversa. Eramos tan felices juntos que la hora de volver a casa se convertía en el último momento de libertad antes de que te encierren de por vida.

Pasábamos las horas deseando volver a vernos y nuestros reencuentros eran poco intensos pues todo el tiempo gastado en ello era menos tiempo para jugar. Mi madre me decía que parecíamos novios y yo me sonrojaba avergonzada . Me gustaba mucho. Él era el niño más guapo de todo el parque pero también era el más interesante. Siempre tuve un gusto especial por el misterio y la fantasía y el era una buena porción diaria de ambas cosas.

Un día cuando llegué al parque supe que algo iba mal. Ese día él no estaba feliz como de costumbre, ni sonreía, ni le brillaban los ojos. Sus padres le habían dicho que el día siguiente se mudarían a la costa y dejaríamos de vernos. Lloramos como si el mundo se fuera a acabar aunque eso era lo que iba a pasarnos. Habíamos creado un mundo sólo para nosotros y pronto desaparecería para siempre y sólo seria un viejo recuerdo. Lloré durante semanas y me negué a ir al parque. Nadie me entendía, él se había ido y yo estaba sola.

No se que será de aquel niño con el que solía jugar en mi infancia. Yo me perdí en la ciudad, el debió perderse en el mar.

domingo, 22 de junio de 2014

Retiro.

Retiro todas mis promesas incumplidas,
No quiero realizarlas, no quiero reconocerlas ni recordarlas.

Retiro todas mis promesas incumplidas,
Por algo serían prometidas,
Por algo serían incumplidas.

Retiro todas mis promesas incumplidas,
Estúpidas, ilusas y cretinas,
Equivocas y mentidas.

Retiro todas esas promesas que no cumplí,
Que no cumpliré

Que jamás realizaré.

Loco, absurdo y cuerdo.

Loco y necio el amante del infierno,
Absurdo e iluso el amante del cielo,
Cuerdo y atrevido el amante del limbo.

No mintamos a nuestros hermanos,
Ni rezamos, ni pecamos,
Aquí todos los humanos somos mundanos.

Olvidemos al pasado al futuro y al diablo,
A las deidades y profundidades del mar.

Vivamos ahora, lo que tenemos y podemos.

Loco el que pronuncie, necio el que escuche,
Absurdo el que mire, iluso el que crea,

Cuerdo el que vive, atrevido el que lo cuenta.

Tus noches me hacen feliz.

Amaneces con los ojos cansados
Y yo te beso, nos besamos.

Amanezco con los ojos dormidos,
Nos miramos, reímos.

Nos levantamos, te vas, nos despedimos.
Nos mentimos, nos callamos, nos sentimos.

Amaneces con ganas de matarme y yo te mato.

Amanezco con ganas de convertirme en gato.

Amanecemos y he mentido en todos los versos,
Nosotros no amanecemos, nosotros solo nos queremos,
Nos adormecemos y anochecemos entre caricias.

Anochecemos y nos queremos,
Nos besamos, nos amamos.

Anocheces con ganas de mí,
Anochezco con ganas de ti.


Tus noches me hacen feliz.

La ceguera del desamor.

La luz del sol me ciega,
Tu amanecer se pelea con el mío.
               
La luz de la luna me atormenta,
Me recuerda que esta noche no estoy contigo.

La silla de la esquina esta vacía,
En ella nadie se sienta.

La caricia de mi mano en tu mano duele,
Duele cuando ya no estás.

La sonrisa de mi boca a tu boca calla,
Calla mi risa cuando no estás.

Tú y yo morimos,
Como cada vez que te digo que,

En realidad nunca nos quisimos.

Perspectiva.

La distancia entre un cuerpo y otro es relativa.

Depende del que la mide, del que la mira.

Depende del que la siente y de quien la admira.

Depende del instante, la materia y la medida.

Depende de la temperatura y de la hora del día.

Depende de la perspectiva.

La distancia entre un cuerpo y otro es relativa.

Tú y yo estamos lejos, pero yo te siento cerca.

Tú y yo estamos cerca, pero yo te noto lejos.


La distancia entre un cuerpo y otro es relativa.

Tiempo.

Pasado pisado dicen cuando recuerdan,
El pasado no se pisa, solo pasa,
Pasa solo, sana poco a poco,
Mata al loco y al insano,
Pasado asesino mundano.

El futuro no ha llegado dicen cuando lo esperan,
El futuro es el ahora más reciente que sientes,
Pero no lo notas, no lo sabes,
Lo deseaste antes y ya solo es pasado no pisado.

El presente siempre latente,
Es ese pasado no pisado,
Y ese futuro deseado  y no percibido.
Es ese ahora, sin demora y sin tardanza,
Ese ahora, ese ya, ese ya no está.

El tiempo es eso que nos tortura,
Nos mata y aniquila y nos ordena,
Nos miente y nos engaña como mentiroso a niña,

Nos define y nos olvida y jamás se nos devuelve.

Prende, arde y quema

Mi corazón arde en llamas,
Amas y dueñas de tus sombras tan secretas.

Mi corazón prende como una mecha,
Presa de la chispa que le echa la cerilla.

Tu corazón se quema como alcohol en vena,
Envenena como manzana que mata.

Tu corazón, beba, beba, beba,
Del veneno que prende, arde y quema,
Que me mata cuando tu paso de mi se aleja

Y cuando de ti mi alma ya no es directa presa.

Quiero.

Quiero un beso triste que acabe siendo carcajada,
Quiero una sonrisa no provocada, natural,
Como el yogur al que le echas azúcar,
Como el yogur que te gusta con marca absurda.

Quiero un pestañeo que no acabe en lágrima
Y llanto que no acabe en cante de saeta,
Que si muero que me recuerden:
Risueña, pequeña y coqueta,
De niña regordeta y de mayor escopeta.

Quiero, ¿no os suena egoísta, narcisista?
Un humanista tira para sí mismo,
Un dentista para el vecino,
Pero un comunista para todos.

Quiero, quieres, queremos,
Veremos, sabremos, ¿seremos
Algún día lo que deseemos?

Quiero que mi verso sea un beso,
Que ese beso sea terso, suave, beso,
Que sea buen beso, espeso y profundo.

Quiero narcisista y egoísta,
Que triunfe el anarquista,
Utopista y violinista
Y que me toque una saeta,
Producto del cante que surja del llanto,
Que se cree a partir del parpadeo que acabe en lágrima.

sábado, 12 de abril de 2014

Los cristales tintados de tu coche no me dejan ver el sol.

Los cristales tintados de tu coche no me dejan ver el sol. Hace un calor abrasador y estamos todavía lejos del mar. El aire acondicionado funciona pero el fresco se queda delante. Me ahogo entre sueños extraños y posturas imposibles tumbada en los asientos de atrás. La música parece de los 80 y es como estar en la típica película de domingo de viaje familiar estadounidense. No hablas. No eres muy hablador. No se en que pensarás pero prefiero no saberlo, yo solo quiero ver el mar pronto. Me incorporo en el asiento y trato de no hacer movimientos bruscos para no marearme. Me preguntas si he dormido y te respondo que poco y mal. Me sonríes con tu radiante luna creciente. Me dices que pararemos pronto, que estas cansado y que necesitas fumar y estirar las piernas. Son las 11 y todavía nos quedan horas.

Los dos fumamos mientras compartimos una súper cafeínada coca cola. Me toca conducir y no quiero. Me aburre conducir en estos casos. Vamos los dos al baño y como siempre tu has salido antes y me esperas con las manos mojadas para salpicarme y fastidiarme un poco. Te encanta hacerlo tanto como a los niños jugar al pilla pilla. Saco la pitillera y la pongo a mano para fumar mientras conduzco. Ahora duermes tu y me dan ganas de acurrucarme a tu lado pero no puedo porque el viaje sigue y nos queda mucho todavía.

Los aerogeneradores me recuerdan a mi niñez. Recuerdo esos viajes eternos para ver a los abuelos. Esos viajes basados en comer, dormir y preguntar cuanto queda. Siempre pensé que eran esos los molinos del Quijote, pero nunca fueron así en lugar alguno fuera de mi mente. Echo de menos mi dolorosa y quebrada infancia. No se estaba tan mal al fin y al cabo. Todo parece más fácil siendo niño. Soñar es la rutina y lo demás es irrelevante aunque mis sueños estuvieran siempre contaminados con petróleo.

Tus ronquidos parecen ir al ritmo de la música y me haces una gracia terrible pero no me río por si te despiertas. Eres como un niño pequeño dormido en su cama cansado de tanto correr por todos lados. Es sorprendente lo bello que eres, tanto que tu no lo puedes ver. Me dan ganas de llenarte de besos y de fotos pero duermes y yo conduzco. Cuando te levantes estarás despeinado con esos mechones siempre fuera de lugar. Que bonito eres cuando duermes...

Me aburre la carretera y llevo demasiados cigarrillos fumados. Todos los campos parecen los mismos. Todos los coches parecen iguales. El cielo parece no tener fin y el sol me deslumbra de vez en cuando con su reflejo en otros coches. Hoy es uno de esos días en los que las horas y los minutos no están definidos sino que pasan sin seguir los órdenes establecidos.  Quiero que te despiertes y que me hables porque estoy fumando demasiado. Me moriré de cáncer algún día, lo tengo claro. A veces fumo demasiado y se que no debería pero no puedo evitarlo.

Las nubes algodonadas me dan un respiro y puedo abrir bien los ojos por una vez en mucho tiempo. A veces me pregunto como será estar dentro de una nube. Te lo preguntaré cuando te levantes. Seguramente te reirás de mi y me darás uno de tus asquerosos choques de realidad donde los sueños se ahogan como Alicia en sus propias lágrimas. Estúpida ilusa e inocente que sueñas cosas absurdas y los sombrereros no están locos y no son amigos de gatos que sonríen. Pobre niña loca, me recuerdas tanto a mi. Tu no lo sabes bien, no me has visto y yo tampoco quiero que lo veas.

Bostezas y te estiras y no puedo evitar sonreír pues eres tan genial bostezando que dan ganas de reír a carcajadas. Me preguntas cuanto queda y te respondo con aproximaciones y te pregunto que tal has dormido. Dices que no lo sabes y como siempre tu ambigüedad me clava una aguja en mi buen humor pero no me enfado. Te pregunto por las nubes y te ríes llamándome inocente. Las nubes son la niebla del cielo y no notas nada extraño dentro de ella o eso me dices rompiendo en mil pedazos mis ganas de averiguarlo. Eres idiota y te quiero. A veces me pregunto porque lo intento si se que sólo voy a sacar realidades de tu boca. Quizá tenga la esperanza de que algún día sea distinto.

Me gusta cuando posas tu mano en mi pierna mientras conduces. No me gusta cuando cambias de marcha y la quitas pero no me quejo porque es necesario. Me gusta observarte mientras conduces, y cuando no lo haces, siempre. Eres como ese cuadro indescifrable que absorbe la mirada y roba el sueño ya que el misterio gana a la razón y al cuerpo. Hablamos a ratos y como de costumbre yo hablo demasiado y tu demasiado poco. Los girasoles nos escuchan atentos y parecen contentos de vernos. Echo de menos a mi abuelo aunque le tuviera un poco de miedo. Te lo digo y no respondes, te haces el loco. A veces desearía matarte despacio pero en mi culpa haberte elegido a ti. Me agotas de sobremanera pero con tu encanto natural acabas llenándome de nuevo. Eres como el sol que poco a poco vas desgastando mi papel de pared y se va comiendo su color a cucharditas, aun puede aguantar un poco mas, pero me enferma tener que cambiarlo todo por eso y por eso sigo aquí, porque aunque me irritas me irritaría mas estar sin ti.

Debí matarnos mientras  dormías, quizá de tal manera no lo verían como un doble homicidio, sino como un accidente. Te quiero pro yo se que tu solo me soportas. En realidad no se que quieres de mi, que te aporto, si no me quieres o no lo parece. Todos creen que debes hacerlo pero que no creen que lo hagas.  Ves como no estoy loca, todos lo ven. Cuando lo pienso me dan ganas de llorar y de matarnos a los dos. Yo soy simplemente una estúpida y tu un capullo. creo que quizás nos mate. Esta decidido, dejare constancia de el por que para que todos me puedan culpar pero sin meterme en la cárcel. Estaremos muertos.

Por fin conduzco de nuevo y cojo confianza. Voy dando acelerones pero tu no te das cuenta porque no te importo, no te importa nada de lo que hago. casi nos chocamos dos veces, tengo que ser rápida al desabrochar los cinturones porque sino no moriremos. Empiezas a mirarme raro y temo que te des cuenta de que algo va mal. Intento decirte que te quiero y doy un volantazo,  pero no me dejas desabrochar lo cinturones y...

La luz es demasiado clara y estoy desorientada. Estas a mi lado, pero es extraño, deberíamos estar muertos. Empiezo a llorar escandalosamente y me agobio. Unos médicos corren a atenderme y me inyectan algo y parece que me tranquilizo y veo que tu también lloras, parece que tu también me quieres, ahora si desearía haberme muerto...

domingo, 16 de marzo de 2014

Las hadas existen.

Las hadas existen. Lo afirmo para que nadie dude de mi creencia en ellas. Yo las he visto. Las hadas existen y son princesas guerreras. Se ponen sus cascos y yelmos y echan a los demonios a espadazos. Se quitan la armadura y se vuelven a vestir de princesas secretas. Tan bonitas ellas que parece que no sean reales pero lo son porque las tienes delante. Se posan en mi ventana y me observan al despertarme por el sol por las mañanas. Se posan en las plantas y toman el sol y celebran que la lluvia se ha ido y que ya pueden estar tranquilas conmigo. Las hadas existen. Yo las he visto. Me cantan nanas por las noches para que duerma tranquila, sin dolores ni reproches, con sus voces angelicales me cantan canciones de los bosques. Se esconden en los bosques en invierno, entre los huecos de los árboles, en las casas de los animales para no morir de frío, ni empapadas, ni heladas. Pobres mis hadas. Me han echado de menos. Las he echado de menos, su ausencia me hizo escuchar a los demonios, siempre intentando tirarte de la cama, echarte de casa y dejándote congelandote en la calle. El invierno los hace fuertes y mis hadas al acabar el otoño se esconden para no quedar inertes. Impotentes se resignan a dejarles ganar. No arriesgan su vida en vano. Se bañaran conmigo en los lagos en verano y chapotearemos como antaño. Las hadas existen y me quieren y me cuidan. Me llenan de sonrisas los días y me hacen reír con sus tonterías. No me dejan sentirme sola, me acompañan a todas horas. Las ves bonitas y frágiles, pero son más fuertes que yo, me secan las lágrimas con cariño y luchan por mi. Las hadas existen y no puedo agradecerles más que lo hagan.

jueves, 13 de marzo de 2014

Noches en vela

Noches en vela,
En telas,
Enredadas, blancas, moradas,

Noches sin cena,
Noches de luna llena,
Donde Morfeo nos busca,
Donde no nos encuentra,
Huimos de él como liebres,
Como las almas libres de los viernes,

Vienes susurrando,
Yo voy callando,
Noches nuestras,
Noches secretas,
Noches de poetas sin ventas,

Vienes jugando,
Yo voy besando,
Noches de abrazos, mimos y arrumacos,
Noches entre tus brazos,
Entre sueños, a ratos,
Entre suspiros,

Noches a tu lado,
Con tu presencia la cama has llenado
Con tu olor embadurnado,
Con tu sueño calmado,
Con silencio callado,

Noches en vela,
En telas,
Enredadas, violetas, inquietas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Sin tiempo, lo siento

No tengo tiempo para respirar
Para pensar, para llorar,
No hay tiempo, estate atento,
Como tirarse por la ventana a pleno vuelo,
Como nacer y hacerse abuelo,
Sin vuelta atrás, sin remedio,
Ganas de huir, de irse lejos,
Ganas de correr y no volver,
Poder es querer
¿O era al revés?
¿Me ves?
Soy un pez un el mar,
Soy un ser del mal,
Soy un ser anormal,
Con ganas de volar, soñar, vivir,
Dirigir mi vida hacia el infinito,
Soñar desde "chiquito",
Comete un cachito de mi alma,
Cojamos nuestras armas y luchemos,
Cojamos nuestras manos y choquemos,
Volvemos a lo mismo de siempre,
No dejes que te tiente el diablo,
A ti te hablo desde el corazón,
Me quito el armazón y me abro,
Saco todo y me marcho,
Largo camino el que me queda,
Por caminar, por avanzar, por luchar,
Vamos a jugar como críos,
A confiar como amigos,
Y a besar como amantes, chico.

Dejamos nuestros pedazos en trozos de papel.

Al borde del precipicio,
Yo a punto de caerme,
O tu a punto de tirarme,
No se alarmen compañeros,
Esto ya no es nuevo,
Se acerca la tormenta ¿oyen los rayos y truenos?

Crecemos pensando que todo es posible,
Caemos sabiendo que la muerte nos persigue,
Bebemos y en vez de olvidar recordamos,
Fumamos y en vez de limpiar ensuciamos,
Soñamos y volamos hasta que caemos en picado

Encendemos hogueras,
Nos quemamos en ellas,
Alimentamos nuestras ilusiones,
Las tiramos cuando se van,
Se olvida la bondad y gana el egoísmo,
Así estaré yo mejor,
La repetición significa "ya no es lo mismo",
Conocemos el abismo y huimos de él,
Dejamos nuestros pedazos en trozos de papel.

martes, 4 de febrero de 2014

Quizás algún día dejemos de querernos

Quizás pierda la cabeza, quizás
Si te vas de mi cama y de mi vida, quizás
Si te alejas, mi vida, quizás
Mañana morirá esa felicidad que tu me das, quizás

Quizás por el contrario me alegre, quizás
Y que por tu marcha cante, quizás
Y por tu ausencia ría, quizás
Me llene de alegría tu no estar y deje de pensar en que te vayas y en ti, quizás
Nunca más vuelva a extrañarte en mi cama, quizás
Si te vas no necesite que vuelvas, quizás.

Quizás me vaya yo, quizás
Desaparezca yo, quizás
Mi ausencia te mate, quizás
Tu soledad sin mi te atormente, quizás
Tu pasear sea melancólico
Y tu pensar nostálgico, quizás
Tu soñar sea negro y tu volar sea eterno si mi, quizás

Quizás no, quizás mi ausencia te libere, quizás
De mi pesadez te salve, quizás
Tu paciencia calme, quizás
Tu vida se coloque, quizás
Marches sin extrañarme, quizás
Sonrias cada tarde, quizás
Sin mi, quizás

Quizás nada suceda, quizás
suceda todo, quizás
Mañana lo sabremos, quizás
Algún día dejemos de querernos, quizás...

lunes, 27 de enero de 2014

Llueve

Llueve,
Y es como si el mundo se hubiera callado a la vez,
Es como si la gente hubiera sellado sus labios,
Sólo para escuchar su canto contra la ventana,
Sólo para escuchar su melodía en forma de nana,

Llueve,
Y es como si el mundo se hubiera parado a escuchar,
Como si esperasen oír mi llanto,
O quizás no tanto,
Como si esperasen que cantase algo nuevo

Llueve,
Y duele recordar cuando llovía,
Y duele pensar en cuando no llueve,
No se si será la lluvia la que duele,
No se si será lo que trae lo que duele
Pero duele y mata,
Y  mata y  muere

Llueve,
Y no quiero que llueva en mis ojos,
No quiero ver Venecia en otoño,
Pues me ahogaria en ella,
Me ahogaria como Alicia son sus propias lágrimas,
Me ahogaria porque su belleza me atraparia

Llueve,
Y no me digan que no llueve,
Pues puede que sólo llueva en mi mente,
Pues puede que sólo quiera que llueva,
Pues puede que llueva esta noche,
Pues puede que llueva mañana

Llueve,
Llueve todo el año,
Primavera, invierno,
Verano, otoño,
Niño no llores,
La lluvia vendrá pronto

Llueve,
Porque creía que querías que lloviese,
Por eso le cante al cielo canciones tristes,
Para que lloviese y lo vieses,
Porque creí que lo pediste,
Porque pensé que lo quisiste,

Llueve,
Porque pensé que me quisiste
¿Me quieres?
¿Me viste?
¿Me quieres?
¿Me quisiste?

Llueve,
¿Llueve?
Llueve y,
Mientras quede,
Mientras puede,
Mientras llueve,
Yo te escribo que llueve,
Por si no lo ves,
Por si no lo hueles

Llueve,
Adiós lluvia,
Adiós poesía,
Adiós amiga,
Hasta la vista

Otra vez

Otra vez las ideas han ido volando de mi mente, como pájaros, como aves por los cielos.
Otra vez me he quedado sola.
Todos los pensamientos que vagaban por mi mente se han escondido.
Mi mente se ha quedado en blanco y las nubes se han marchado.
Impotente por no poder evitar su marcha dejo que se vayan.
Ya volverán más tarde y para variar en el momento menos oportuno.
Sonará esa voz en mi mente, la que me dicta lo que escribo.
Mi arte es incierto y la inspiración juega conmigo.
Siempre hará lo que quiera. Vendrá, se irá y me quedaré sola otra vez.
Ojalá  te quedaras más tiempo y me dieras mas verbos para expresar lo que siento.
Escribiendo vuelo, como mis pensamientos por mi mente.
La gente no lo entiende pero sin la lírica solo soy una niña llorica.
Ìcara, o era Ícaro el que voló cerca del sol y se quemó.
Quizás ese es el miedo que me recorre al tenerte cerca.
Terca como soy, dócil que me haces.
Dulce como eres, flan en el que me conviertes.
Tanto como brillas, como estrella me guías.
Como iluminas mis días y alejas a la lluvia.
Mis demonios rehuyen de ti y gracias a ti conseguí sobrevivir a esta vida perra.
Firmado: Taciturna en guerra con sus demonios.

miércoles, 8 de enero de 2014

Sombra de la noche

Una sombra dirigia sus pasos hacia casa
Una calle vacía, sin coches, sin gente, sin ruido
Se podía oír el silencio que producían miles de personas durmiendo a la vez
Tal vez era lo normal en un jueves de madrugada
La calle abandonada, la sombra avanzaba
Si hubierais estado allí lo habríais sentido
La tranquilidad, la paz, la ausencia de sonidos
Se podía imaginar a Morfeo,
Llenando de arenas de oro las mentes de la gente
El señor de los sueños nocturnos
Algunos pasarían miedo al estar tan solos
Otros quizás acelerarian el paso por el frío
Pero esa sombra, siguió adelante adentrándose en las sombras...

martes, 7 de enero de 2014

Habla con la Iuna y no con la almohada...

Robame un beso
Quítame el peso de mi espalda
No me toques la falda sin tocarme el alma
Vete a casa, vete a la cama
Piensa lo que digo, cuéntame mañana
Habla con la luna y no con la almohada
Acera mojada, página pasada
Pasado pisado, futuro en espera
¿Ves esa palmera? No es el paraíso
Piso fuerte con mis botas
Bato récords con la gorra
Listo como un zorro y nunca una zorra
Borra los errores y marca los aciertos pues definen tu destino
Destino desaparecido, tu vuelo lo has perdido
Y digo ¿quien te crees que eres si me mientes?
Quien miente sobre lo que siente no es fiable ni inteligente pues todo se descubre
El agua nos cubre y nos ahoga
Como una soga en el cuello
Como tus besos con su cosquilleo
Vamos a Borneo
Vamos lejos de todos estos viejos
Conozcamos a nuevos
Y dejemos huellas en la arena
Y abandonemos la Tierra