domingo, 29 de septiembre de 2013

Adolescencia pérdida.

Bailando, cantando y bebiendo. Así pasó la noche. Desfase, descontrol y mucho tabaco y alcohol. Con sus amigos, con sus amigas. Entre el bullicio y el ruido se mezclaba su voz cantando la misma canción que sonaba desde aquel enorme altavoz.
No se cansaba nada, la fiesta no paraba. Consumía y consumía todo lo que veía.
Algo desorientada fue en busca de un poco más de marcha. Cogió a una amiga de la mano y se perdieron en la multitud. Muchos chicos la miraban deseosos mientras paseaba en busca de algo que le gustase.
Mientras movía sus caderas un chico se acercó. Bailó con ella al son de la música mientras su amiga estaba ocupada con un amigo de él. Coqueteo y sonrisas. Miradas cómplices y muchas risas. Poco a poco se besaron y lo que parecía un beso se convirtió en un juego. Jugando y jugando, sin protección la cagaron.
Ella empezó a vomitar mientras él se iba a bailar con otra chica más. Mareada y medio dormida la encontró su amiga, tirada en el suelo de los baños, sola y bastante poco presentable. Nadie se había acercado a ayudarla.
Nueve meses después nació una criatura, sin padre, sin prisa y con una preciosa sonrisa. Otra madre adolescente más que su juventud tiró por un chico guapo en un bar.

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