miércoles, 5 de junio de 2013

Incertidumbre veraniega.

Estancarse, perderse;
no encontrar ni el norte, ni el sur;
ni buscarse, ni querer encontrarse;
volarse los sesos y con un beso curarse;
ni levantarse, ni caerse, mantenerse;
son los labios vacíos de amor los que mienten,
no el amante;
seran los besos del traidor los que amarguen;
serán los brazos que dejen de dar calor;
y serán las miradas,
las que no sepan pedir perdon, las que sufran.

Séran las promesas las que se rompan;
los corazones no se rompen;
los corazones se quedan en coma durante un tiempo;
hasta que un beso les llega al alma y les reanima;
será la llama apunto de apagarse la que se aviva;
pero cambiando el portador de la vela.

Noches en vela he pasado muchas por quererte;
por tus idas y tus venidas;
por tus palabras dormidas;
por tus sonrisas fingidas;
por tus mentiras y por no tener tus caricias.

Si usted no me ama, pronuncie, por favor,
un adiós y no un hasta mañana.

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