jueves, 31 de enero de 2013

Alguien diferente...

Espero con impaciencia la llegada del bus, reviso constantemente los horarios. Siempre he sido muy impaciente en eso de esperar, me gusta que las cosas lleguen rápido, y una vez han llegado pueden tomarse todo el tiempo del mundo para suceder. Hace buena temperatura, parece que la primavera empieza a ganarle el pulso al invierno. Me sumerjo en mis pensamientos durante un rato. 
 
Llega el bus y me subo. Como siempre, voy hacia los asientos del final, me gustan porque se puede ver a todos los pasajeros y ellos no te ven a ti, no porque no puedan, sino porque están tan inmersos en su mundo que no se paran a pensar “voy a girarme a ver quién se ha sentado atrás” o esa clase de cosas. Me gusta observar a la gente e imaginar cosas sobre ellos. Me siento en el asiento del fondo a la derecha, bueno depende del puno de vista con el que lo mires, en el asiento del fondo a la derecha visto desde la parte de adelante. Me gusta ese sitio, siempre se de ese lado mejor el skyline de Madrid. Me gusta este bus, tarda poco en ir, hace pocas paradas y además la parada está al lado de casa. 

Ya hemos llegado a Moncloa, el viaje se me hace corto y a pesar de que tengo costumbre de coger este bus, me pasa siempre. Bajo del bus y voy hacia las escaleras que llevan al exterior. Una vez fuera saco la cámara y me pierdo en mi mundo. Madrid es uno de los mejores escenarios para hacer fotos.

Mi primera víctima es un niño pequeño, camina sin rumbo, camina con una sonrisa de oreja a oreja probablemente tramando algún plan para escaparse y vivir alguna aventura. Cuando llevo mi cámara me vuelvo invisible, nadie me ve hacer las fotos nunca, siempre elijo sitios llenos de gente para camuflarme. 
 
La segunda foto que hago es de un paso de cebra, os parecerá absurdo pero no os imagináis la cantidad de historias que se están mezclando sin siquiera tener consciencia de ello. Un chico y una chica se cruzan y se miran y ambos sonríen tímidamente, una pareja con cara enamorada va de la mano, un chico de ropas anchas y cascos gordos va pendiente de la letra del rap que en ese instante está relatando la historia de su vida, una chica camina con la mirada perdida y llena de lágrimas, intenta pasar desapercibida y lo hubiera conseguido si no hubiera estado yo por ahí rondando con mi cámara.

¿Cuántas veces habremos intentado pasar desapercibidos entre una multitud? No manejo ese dato, pero he de admitir que no siempre se tiene la suerte de conseguirlo. La mayoría de la gente te mira de forma indiscreta, otra gente esta tan inmersa en sus pensamientos que simplemente lleva la mirada perdida pero hay un tipo de gente que pasa desapercibida o al menos es ignorada, que sonríe tímidamente ante pequeños momentos. Esa gente que cuando ve a un niño que ríe, sonríe, que cuando ve que alguien camina sin rumbo y con el alma rota se compadece para sus adentros, aunque en realidad desearía ayudar a esa persona, no hace nada, que cuando ve a alguien que viste o que lleva algo que se sale de lo normal sonríe y automáticamente se convierte en fan de esa persona.Admiro a esa gente. Ojalá capte algún día la historia de una persona de esas...

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